Es una pregunta que se hacen todos los padres en algún momento de su vida. Sobre todo, cuando ven que sus pequeños hijos muestran ciertas conductas violentas, son agresivos, y muchas veces iracundos.
Seguramente, has visto alguna vez algún niño gritando e incluso contestando mal a sus padres y te has preguntado, ¿por qué los niños se vuelven agresivos? También es necesario que los padres se pregunten que han hecho para que los niños se vuelvan tan agresivos y violentos.
Antes de nada, debemos saber que la violencia y la agresividad es inherente al ser humano, viene con nosotros, está en nuestro pensamiento genético. En principio, fue lo que nos ayudó a sobrevivir como especie, y que a medida que apareció la razón, la socialización y la educación, encontró caminos para desviar dichas conductas agresivas. Sin embargo, aún dentro del espectro psicológico del hombre, existen infinidad de conductas y motivaciones de violencia y agresividad desde lo individual, hasta las manifestaciones colectivas.
La violencia, simplemente, es el uso de la fuerza para someter a alguien. Por lo tanto, la agresividad es un estado emocional que busca causar daño a alguien, es un sentimiento de odio. En este sentido, los niños pueden manifestar acciones de violencia y agresividad con doble intención. Es decir, violencia para conseguir sus deseos o para agredir a otras personas. Esto puede considerarse como algo normal porque el niño carece de autocontrol para manifestar su inconformidad con tranquilidad, y es posible que ataque por ansiedad y frustración.
¿Qué puedo hacer para disminuir la agresividad en mi hijo?

En este sentido, expondremos algunas recomendaciones que le pueden ser útil para conducir o mantener alejados a los niños de conductas agresivas y violentas.
- Proponte ser un padre que demuestra y enseña límites de manera respetuosa y con amor.
- Enséñale, a tu hijo, que existen reglas y normas. Dile poco a poco las reglas de la casa, utilizando un lenguaje respetuoso y amoroso.
- No utilices la violencia, ni de manera verbal ni física. No hace falta castigarlos para enseñarles las reglas, los premios funcionan mejor.
- Controla tus impulsos, habla con armonía y serenidad. Sé asertivo.
- Mantén una disciplina firme.
- Motivarlo siempre es una de las mejores terapias para disminuir la agresividad.
- Enséñale aficiones saludables.
- Demuestra afecto y cariño, un niño con amor es más seguro de sí mismo.
- No lo dejes mucho tiempo conectado con la televisión y las redes sociales.
- Sé un observador cuidadoso.
Te hemos dejado 10 consejos valiosos que te ayudarán a bajar los niveles de agresividad. No obstante, si notas que la situación no mejor e incluso empeora, acude a un profesional de psicología experto en terapias de agresividad.