Al hablar de depresión es muy probable que lo relacionemos con síntomas como, la tristeza, llanto excesivo, problemas en el sueño, falta de motivación, cansancio, apatía, desinterés y dificultad para disfrutar de actividades placenteras. Sin embargo, poco se habla de la pérdida del deseo sexual y el descenso de la libido, estos síntomas también afectan de forma negativa la calidad de vida de la persona que lo padece y se relacionan con la depresión.
El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V por sus siglas en inglés) incluye la depresión dentro de los trastornos afectivos o del estado de ánimo. La depresión tiene una gran carga emocional en la persona, afectando su cuerpo y mente, la mayoría de los síntomas se evidencia en su estado anímico, pero también hay presencia de afecciones cognitivas, comportamentales y hasta físicas.
La pérdida del deseo sexual es uno de los síntomas que poco se habla en el tratamiento del trastorno depresivo, esta falta de deseo está ligada a la incapacidad de encontrar placer en actividades que antes producían una alta satisfacción, como es el caso de las relaciones sexuales.
En muchas ocasiones, el paciente evita o evade el tema en consulta durante la evaluación clínica del psicólogo por vergüenza, tabú o se le dificulta hablar abiertamente de su sexualidad y considera que es un tema delicado, lo que hace que sea aún más difícil detectar y ayudar al paciente con la pérdida del deseo sexual.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la sexualidad como un aspecto importante del ser humano, que se puede presentar a lo largo de su vida. Además del sexo y el acto sexual, también agrupa las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. De acuerdo a ello, podemos decir que el concepto de sexualidad, no se refiere únicamente al acto sexual, sino que profundiza mucho más. Refleja cómo nos sentimos con nuestro cuerpo, pensamientos, deseos y emociones y cómo nos relacionamos con los demás, por ejemplo: el afecto hacia los otros, la forma de expresar cariño, el apego, etc.

Es muy importante no confundir un estado de tristeza con episodios o trastornos depresivos. Sentirnos tristes es una emoción que forma parte del ser humano y que se puede presentar a lo largo de nuestra vida por una razón en específico, durante un determinado periodo de tiempo. En el trastorno depresivo, los síntomas de melancolía, apatía, desmotivación, y desesperanzas son mucho más profundos.
Es muy probable que una persona que sufra trastorno depresivo evidencie una autoestima muy baja entre los principales síntomas que padece, se sienta desanimado, con escasa o ninguna energía, manifieste una profunda desilusión, acompañado de sentimientos de culpa por sentirse así. Esto trae como consecuencia que la persona depresiva no se sienta cómoda con su cuerpo, con el deseo del otro hacia ella y hasta se sienta culpable o no merecedor del disfrute y el placer que le puede generar un encuentro sexual, cerrando así todas sus posibilidades hacia ello.
Por otro lado, los expertos señalan que el trastorno depresivo es la enfermedad mental que más perjudica la conducta sexual, en comparación a otros trastornos. Algunos de estos efectos son:
- Aumentan las conductas sexuales de riesgo: Está muy relacionada con la falta de asertividad sexual, es decir, la persona pierde la capacidad para aceptar una relación sexual, si la desea, o rechazarla si no está de acuerdo. También está asociado con el riesgo de embarazos no deseados o enfermedades de transmisión sexual por el olvido del preservativo y la falta de autocuidado.
- Alteraciones en el deseo sexual: Se refiere a la disminución de la libido, el placer y el deseo por mantener relaciones sexuales hasta su perdida total.
- Cambios de la excitación: En el hombre se evidencian problemas con la erección (disfunción eréctil). En la mujer, se relaciona con la dificultad para lubricar y relajar la musculatura vaginal, también conocida como vaginismo o sequedad vaginal.
- Dificultad para llegar al orgasmo: Debido a los cambios físicos que se presentan, poco favorables para mantener una relación sexual y la falta de deseo, la persona depresiva evidencia retraso o ausencia del orgasmo, asociado con el dolor durante la penetración.
Recomendación y tratamientos
Los efectos de la depresión en el deseo sexual, en ocasiones pueden estar relacionados, no solo a los síntomas de la enfermedad, sino también al tratamiento farmacológico, es muy importante consultar inmediatamente al médico especialista sin suspender la medicación.
La visita al psicólogo es primordial para el tratamiento de la depresión y sus síntomas, ya que afectan significativamente la calidad de vida de la persona, incluido su actividad sexual. La psicoterapia permite que el paciente se sienta en un ambiente seguro, íntimo, protegido, en una relación de confianza y profesionalismo con el psicólogo, donde pueda expresarse sin sentirse juzgado, para alcanzar el bienestar físico y mental.